lunes, 26 de mayo de 2014

Amor en la tempestad

Amar, y no saberse amado,
amar, y amar toda la vida,
amar porque sí, porque esa es la respuesta,
amar porque entonces se me olvida el odio.

Y entonces supe que te extrañaría, toda mi vida, todas mis vidas, las que fueran, como fueran, y que algún día tendría que regresar y buscarte, porque ya no había forma de reemplazarte.

Amar, y no saber como decírlo,
amar, detrás de todas las fronteras,
amar hasta el fin del mundo,
amar, y después de todo esto, seguirte amando.

Pues es en la distancia que ahora te imagino, en el viento que parece sostener tus cabellos; y el dolor me punza, me desgarra, me atrapa, me descuartiza, de pensar que no estaré ahí donde el mundo se atreva a tocarte, donde el horror atente contra tus dulces anhelos.

Amar, y caer en el olvido,
amar, amando tu franqueza,
amar sin saber quedarme callado,
amar hasta que tus anhelos no sean sino los míos.

¿Y si no te encuentro?, ¿y si tengo que dejarte ir?, ¿y si me atropella un coche cruzando la calle? Es por eso que me invade el pánico, es ahora que pierdo el sentido, y es ahora que te necesito, y que me hace falta tu reír desenfadado, y el vivir en tu mundo raro, y tu belleza festiva.

Amar, y en el intento seguir viviendo,
amar, pues se asoma la tormenta,
amar, porque conozco el mundo,
amar, porque en el te encuentras tú.